LA BÚSQUEDA DE JUAN DIEGO

 

Carta al Cardenal Angelo Sodano

4 de diciembre del año 2001

 

S.E.R. Card. Angelo Sodano

Secretario de Estado

00120 Ciudad del Vaticano

Palacio Apostólico Vaticano

 

Emmo. Sr. Cardenal:

Sin duda Vuestra Excelencia Reverendísima está perfectamente enterado de los problemas que existen para la posible canonización del indio Juan Diego, entre otras cosas, por las noticias que ha recibido de México a través de la correspondencia que de acá le hemos enviado.

Confiando plenamente en la gran importancia que tiene el que, dada vuestra alta responsabilidad, siga conociendo algunos de los detalles actuales, queremos expresarle lo siguiente:

Nos preocupa la publicidad que se está haciendo, especialmente por medio de la tv, desde que el Cardenal Arzobispo Primado de México regresó de Roma después del Sínodo de los Obispos, de la supuesta canonización, ya inminente, del indio Juan Diego. Inclusive, usando una fotografía de archivo del Santo Padre, en la cual está firmando un documento, tratan de impresionar a los fieles haciéndoles creer que el Papa está firmando el decreto de canonización. En la Basílica de Guadalupe han colgado una gran manta en donde se exhorta a los fieles a orar por la canonización de Juan Diego, nuestro padre en la fe, como lo ha nombrado también el señor Cardenal públicamente.

¿Cómo es posible que este indio, cuyo nombre ni siquiera fue conocido en el primer siglo de la evangelización y al cual de ninguna manera invocaron, pueda llamársele de esta manera?

México comenzó a ser evangelizado desde la llegada de los primeros heroicos misioneros franciscanos en los años de 1524 valiéndose de la devoción a la Santísima Virgen María Inmaculada, que posteriormente se llamó de "Guadalupe", nombre que sin duda nos venía de España (Guadalupe de Extremadura).

Se nos dice que "ya todo está preparado para la canonización"; que tanto los peritos, como los teólogos y los Cardenales miembros de la Congregación para las Causas de los Santos han aprobado los últimos estudios hechos con esta finalidad; pero de manera muy particular por el milagro de primer orden realizado por Dios a través de la intercesión del indio Juan Diego, indio —decimos nosotros— cuya existencia no ha sido demostrada. Y, según nos indicó el Cardenal Arzobispo Primado de México, "sólo falta que se haga una consulta a todos los Cardenales del mundo y que el Santo Padre fije la fecha y el lugar de la canonización".

Los suscritos, junto con otros muchos sacerdotes, los cuales no expresan sus dudas y sus opiniones por miedo a las represalias, pero además un buen número de seglares, sobre todo con cierto grado de cultura o peritos en historia, estamos desorientados y perplejos a causa de estas noticias.

De hecho nos preguntamos: ¿Qué nuevos argumentos o documentos existen, fuera de los ya conocidos y refutados, aun después de la publicación del libro El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego? Dicho libro no incluye nada que antes no se haya dicho y que haga posible la disipación de toda duda razonable para que pueda afirmarse que "ya todo está preparado para la canonización".

—Nos gustaría conocer cómo pudieron probar el ejercicio de las virtudes en grado heroico del indio Juan Diego con las pocas alusiones generales que se encuentran, vg. en las Informaciones de 1666.

—Por otro lado, nos consta que la imagen de la Santísima Virgen María, por nosotros altamente venerada, es una pintura realizada por mano humana en una tela de cáñamo (no de "ixtle" o agave). Por lo cual no se puede afirmar con seriedad científica que sea de origen sobrenatural. Los autores del libro El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego la observaron de una manera muy superficial, ya que en un peritaje serio tendría que ser observada directamente y no a través del cristal que la cubre, como de hecho ellos lo hicieron. Las personas invitadas a su observación de ninguna manera quedaron satisfechas, pues así nos lo han comentado. O sea, que se trató de un simple trámite para salir del paso.

—Los libros, artículos y documentos de autores tanto antiguos como contemporáneos que niegan o por lo menos ponen en duda la existencia de Juan Diego, y consecuentemente las apariciones, ¿acaso han sido refutados directa y objetivamente, demostrando su falsedad?, o sólo dichos autores han sido "descalificados" o desprestigiados por otros motivos subjetivos y personales, como ha sucedido hasta ahora.

En contra de la existencia de Juan Diego y de las apariciones han salido muchos artículos en revistas y periódicos que tal vez no se conocen en Roma. Enviamos a Vuestra Excelencia Reverendísima, sólo como muestra, dos artículos que aparecieron en el diario Milenio, los últimos días de noviembre.

Firmas, podríamos obtener muchísimas avalando esta carta, tanto de eclesiásticos preparados como de seglares intelectuales y no intelectuales; de articulistas de periódicos, etcétera. Podríamos también hacer entrevistas de radio y televisión, pero no queremos provocar un escándalo inútil, ni una polémica estéril. Simplemente tratamos de ayudar a nuestra Iglesia y evitar que disminuya su credibilidad.

Enumeraremos los libros de algunos autores contemporáneos, tanto nacionales como extranjeros, serios e imparciales, que han estudiado a fondo el tema: Francisco de la Maza (doctor en Historia del Arte), Edmundo O' Gorman (maestro y doctor en Historia, ampliamente conocido en nuestro ambiente intelectual), Stafford Poole (que posee varios títulos académicos y cuyo libro Our Lady of Guadalupe... fue publicado por the University of Arizona Press, Tucson), Richard Nebel (dos veces doctor por la prestigiada Universidad de Würzbug, Alemania), Xavier Noguez, mexicano, (licenciado y maestro por la Universidad Nacional Autónoma de México y doctorado en Historia de Estudios Latinoamericanos por el Departamento de Historia de la Universidad de Tulane, Estados Unidos, con su libro Documentos guadalupanos..., en donde estudia a fondo las fuentes indígenas e hispánicas más antiguas en torno a las Mariofanías del Tepeyac), y últimamente, en el presente año 2001, el doctor D.A. Brading, maestro y profesor de Historia en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, acaba de publicar su último libro precisamente acerca de la Virgen de Guadalupe. Brading pone como una mera hipótesis la posible existencia de un indio llamado Juan, tal vez sacristán de la ermita de Guadalupe y profundo devoto de Nuestra Señora. Dicho libro ha sido editado por la misma Universidad de Cambridge y actualmente se está traduciendo al castellano.

Por amor a la verdad, y como una obligación de conciencia (no son meras palabras) tenemos que decir que el señor Cardenal Arzobispo Primado de México ha constantemente alimentado, particularmente en esta Arquidiócesis, y de todas las maneras posibles, la esperanza de una canonización. Más aún, debemos decirlo, junto con los medios de comunicación ha "satanizado" a los que, haciendo uso de su derecho y obligación, han escrito acerca de este tema a las altas autoridades de Roma. El escándalo que en algún momento existió se debió precisamente a esa publicidad.

Volvemos a repetir, aun cuando no se hubiese promovido esta canonización, nuestro pueblo, como lo ha hecho hasta ahora, seguirá siendo profundamente devoto de la Santísima Virgen María, canonicen o no a Juan Diego.

Por lo tanto, si el señor Cardenal, apoyado por los grupos a los cuales les ha demandado su colaboración, deja de insistir en el tema, sin dar explicaciones a los fieles; y la canonización se difiere en forma indefinida, ellos sencillamente se olvidarán del tema. Santa María de Guadalupe, Reina de México y Emperatriz de las Américas, tendrá siempre la jerarquía que ha tenido hasta hoy en la noble tarea de la evangelización de nuestros pueblos.

Según las noticias que el señor Cardenal Arzobispo Primado dio al clero de México, lo único que falta es la aprobación (o no aprobación) de todos los Cardenales del mundo. Suponemos con sólido fundamento que en el planteamiento que se haría a los señores Cardenales, de acuerdo con la fuerte problemática que existe al respecto, se deberían exponer las razones tanto a favor como en contra de dicha canonización.

Eminentísmo Señor, agradecemos de antemano la atención que tenga a nuestras letras, y pedimos de todo corazón al Señor y a la Santísima Virgen María lo asistan en el ejercicio de su delicada labor apostólica.

De Vuestra Excelencia Reverendísima, afectísimos servidores en Cristo,

M. I. Canco. Dr. Carlos Warnholtz Bustillos

Prof. de Derecho de la Pontif. Univ. Mexicana

M I Canco. Lic. Esteban Martínez de la Serna

Ex. Dir. Biblioteca de la Basílica de Guadalupe

Revmo. Lic. Manuel Olimón Nolasco

Maestro de la Pontif. Univ. Mexicana

Mons. Guillermo Schulenburg Prado

Abad Emérito de Guadalupe y Protonotario Apostólico a. i. p.