MÉXICO ANTE DIOS:

UNA CRÍTICA DESDE LA HISTORIA

Dediqué un buen número de horas durante mis vacaciones navideñas de 2006 en las costas nayaritas para leer el libro.

Siguiendo mi costumbre de lector –quehacer que he realizado desde que cumplí seis años— anoté con lápiz en los márgenes sobre todo signos de interrogación y de admiración y apunté las dudas que iban surgiendo y que sólo podría aclarar al regresar a la ciudad de México y consultar mi no despreciable caudal libresco sobre el siglo XIX.

Presento en estas páginas, pues, el material escrito que redacté, como propuesta abierta a quien quiera asumirla.

Frente a una novela histórica mal sustentada, la actitud más adecuada del etnólogo, antropólogo o historiador es la respuesta crítica. Y ésta, a fin de ser recta y evitar al máximo la acción de los prejuicios, que a modo de molestos insectos revolotean cerca de las cabezas, tendrá que situarse en el nivel profundo de la ética.

Ahí se respetan los valores que sustentaron ideas y prácticas que desde el punto de vista actual tal vez se consideren equivocadas. Ahí se respeta, ante todo, la dignidad humana, que posee todo hombre y toda mujer, vivos y muertos, con independencia de lugares y épocas.

Este respeto no conduce, en el ambiente de hoy, tan cargado de superficialidad y olvido, al éxito comercial o al aplauso de la intelectualidad frívola que escribe artículos y libros de consumo y desecho. Pero es el único que puede dejar una huella que con el tiempo puede rescatarse y aprovecharse para la formación de criterios constructivos.

Adquirir el libro