LA BÚSQUEDA DE JUAN DIEGO

 

¿Todo listo para la canonización?[1]

Manuel Olimón Nolasco

Lógica contundente parece haber en el camino hacia la canonización de Juan Diego anunciada en México. Según Andrea Tornelli, "luego de una investigación rigurosísima desde el punto de vista de la metodología histórica, publicada en un poderoso volumen de más de 500 páginas (El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego), Roma dio vía libre a la continuación de la causa".

Para José Luis Guerrero, "el último testimonio, el definitivo, es nada menos que el de Dios": el milagro aprobado en diciembre. No hay nada más que decir, Dios mismo estampó su firma (!). Antonio Roqueñí dijo que el consistorio cardenalicio (¿del 26 de febrero?) "es sólo un proceso formal. La decisión del Papa ya está tomada. De hecho no se conoce un solo caso en el que se haya desechado una petición suya".

Francisco Javier González, secretario ejecutivo de la Conferencia del Episcopado Mexicano (!), "consideró que quienes dudan de la existencia de Juan Diego son enemigos de la Iglesia [...] que se podría llamar a Schulenburg y a los otros prelados (sic) o incluso suspender su licencia o revisar la posibilidad de que sean excomulgados".

No obstante, frente a tanta contundencia, cabe preguntarse: ¿se estudiaron en Roma —pues el "poderoso volumen" no los enfrenta— los serios trabajos de Noguez, Nebel, Brading y Poole? ¿La crítica científica al Códice 1548 hecha por Tena? ¿La recensión crítica, puntual y certera al Encuentro de Francisco Miranda? ¿Las precisiones de León-Portilla sobre el relato de las apariciones en el contexto de La flor y el canto? ¿Las páginas que envié sobre "la búsqueda de Juan Diego" en referencia directa al libro El Encuentro... y el cambio epistemológico entre el proceso de beatificación y el de canonización?

Además, ¿no contrasta lo dicho por Roqueñí con las palabras de Renato Boccardo: "Se espera un fuerte debate durante el consistorio"? Lo escrito por Fidel González en L'Osservatore Romano del 20 de diciembre aparque discutible y no definitivo. La descalificación agresiva a las personas no resuelve el asunto que sigue planteado, ¿fue Juan Diego un hombre de "carne y hueso"?

Todavía es tiempo para reencuadrar sensatamente lo que parece mal llevado y puede dañar —contra las apa­riencias fugaces— lo más limpio de la tradición guadalupana: la fidelidad de un pueblo al seguimiento del Evangelio de Jesucristo que es "esfuerzo permanente de mayor justicia social, búsqueda de una creciente educación cultural que signifique cada vez más a todas las personas, lucha sin tregua a la corrupción, eficaz ayuda -espiritual, moral, material- para todos los oprimidos y necesitados y [... ] al más pobre, al campesino, que espera con justa impaciencia la realización de las promesas tantas veces hechas y a veces olvidadas, a quien la Iglesia se siente particularmente cercana" (Mensaje de Paulo VI en la inauguración de la nueva Basílica, 12 de octubre de 1976).

 

[1] "Todo listo para la canonización" apareció originalmente en El Universal, el 15 de febrero de 2002.