UN OBISPO REFLEXIONA SOBRE LA IGLESIA EN MÉXICO EN 1922.

En torno a la Tercera Carta Pastoral de Don Manuel Azpeitia y Palomar,  Obispo de Tepic—

RESUMEN

 

Manuel Olimón Nolasco.

Universidad Iberoamericana.- Departamento de Historia.

  En 1919 los obispos mexicanos que habían sido desterrados por el régimen de Carranza comenzaron a regresar al país.

  Las condiciones en que encontraron sus respectivas diócesis fueron deplorables. No obstante, dados ciertos presagios de paz que se avisoraban, se pensó que podría iniciarse una reconstrucción integral

  Entre 1919 y 1924, por consiguiente, la Iglesia en México se ocupó en reflexionar sobre la situación y a pensar en el futuro. Uno de los puntos centrales de este examen de su vida interior fue el sacerdocio y los sacerdotes. Es decir, no sólo el caso de quienes ejercían su ministerio, sino el fomento de las vocaciones y la formación en los seminarios, asuntos que requerían reestructuración.

  En octubre de 1922, el obispo de Tepic, Don Manuel Azpeitia y Palomar., emitió su Tercera Carta Pastoral en la que largamente expuso su pensamiento acerca de la situación de la Iglesia y lo que consideraba como raíces de los males que descubría.

  En las páginas de ese escrito, realizó una crítica radical a lo que percibía como base ideológica y práctica de una especie de conjura contra la Iglesia católica y la  religión misma: el liberalismo. En línea con la postura del Papa Pío IX en el Syllabus de 1864 y siguiendo a algunos pensadores católicos relevantes tanto del siglo XIX como de los comienzos del XX, analizó ese panorama negativo frente al cual propuso como remedio la solidificación de los valores familiares, la redignificación del sacerdocio y la acción social de los católicos.