Presentación de textos de la Colección CONDUMEX

 

Manuel Olimón Nolasco.

Universidad Iberoamericana.- Departamento de Historia.

 

  1.-

Reverendi Patris Fratris Bartholomaei a Ledesma ordinis Praedicatorum et Sacrae Theologiae professoris de septem novae legis Sacramentis Summarium. Cum indice locupletissimo.

  Mexici, excudebat Antonius de Espinosa. Cum privilegio, 1566.

  (Escudo arzobispal, ¿de Fray  Alonso de Montúfar? Y lema: “Pro Christo legatione fungimur.” (“Ejercemos como embajadores a favor de Cristo.”)

  Ex libris: de la casa profesa de la C(ompañía) de J(esús) en México.- Biblioteca Nacional de México.

  (Del folio 1 al 24, copia, del 25 en adelante: original)

 

   ( Ledesma O.P., Fray Bartolomé de, Sumario de los Siete Sacramentos de la Nueva Ley. Con índice completísimo, Antonio de Espinosa, México 1566.)

 

  El autor fue un religioso dominico nacido en Nieva (Salamanca), alrededor de 1526 y muerto en Guajaca (Perú) en 1604. Se trata de uno de los teólogos españoles cuyo pensamiento tuvo más difusión e influencia en América. Fue discípulo en Salamanca de Fray Francisco de Vitoria  y al término de sus estudios fue enviado a México como profesor de Prima de Teología en la Real y Pontificia Universidad. Fue confesor del Virrey Martín Enríquez de Almanza e intervino en asuntos de importancia en relación con el manejo del nuevo Reino. Fue estimulado a escribir por el arzobispo Montúfar .En 1560 publicó su Suma de casos de conciencia. En 1571 se trasladó a Lima como profesor de la Universidad y en 1579 fue designado obispo de Guajaca por Felipe II. Ahí fue fundador de escuelas, de monasterios y de una cátedra de teología moral en la catedral. Al morir dejó fama de haber sido muy caritativo con los pobres.

 

  El libro es un tratado acerca de los sacramentos “de la Nueva Ley”  dirigido a que los estudiantes de teología y los sacerdotes tuvieran a la mano la comprensión de los mismos y la resolución de problemas prácticos.

  Está escrito en latín escolar, sin las dificultades sintácticas de la lengua clásica y su método es estrictamente escolástico, es decir, que argumenta a partir de la proposición de una dificultad que se asume y resuelve. Para llegar a la solución del problema planteado, se acude a distintas autoridades: textos bíblicos, Padres de la Iglesia , Concilios ecuménicos y particulares, teólogos insignes (“doctores”), que en el desarrollo de la cuestión llegan a concordar de manera más o menos unánime. De peculiar relevancia es la autoridad de Santo Tomás de Aquino, el teólogo máximo de la Orden de Predicadores (dominicos). En algunos casos se saca la conclusión a base del raciocinio lógico, “por razón de la naturaleza o el fin de las cosas.”

  Como ejemplo del método, acudamos a la IX dificultad del libro: “Utrum baptismus iterari possit” (“Si el bautismo puede repetirse”) (fol. 25). En primer lugar, en contra de la repetición del sacramento existe la “sentencia unánime de todos los doctores.” Cita a Santo Tomás y a San Pablo en su Carta a los Efesios, capítulo 4: “Una sola fe, un solo bautismo…” Alude más adelante a San Agustín y a San Juan Damasceno, que dice: “Rebautizar a un hereje que ha recibido ese signo de santificación, desde luego que es pecado; rebautizar a un católico es un inmenso crimen.” Agrega, no obstante, como nota práctica, que es importante indagar con cuidado si una persona ya ha sido bautizada y cómo en caso dudoso puede bautizarse “bajo condición”, es decir: por medio de la fórmula: “…si no estás bautizado…”

  En ese estilo desarrolla, a lo largo de 404 folios, cientos de dificultades que van desde: “utrum sacramenta sit sacrae rei signum” (“Si los sacramentos son signo de realidades sagradas”) hasta: “utrum alteruter coniugum tenentur alteri debitum reddere” (“Si cada uno de los cónyuges está obligado a conceder el “débito” al otro.”)

  A lo largo del “sumario”, Ledesma pasa revista de los siete sacramentos exponiendo la doctrina común en su tiempo. Se trata de uno de los primeros manuales que incluyen la doctrina promulgada en el Concilio de Trento, pues éste había sido clausurado apenas en diciembre de 1563. En este particular, por ejemplo, toma en cuenta  las posturas de Lutero, Wicleff y otros reformadores, sobre todo a propósito de la Eucaristía. Valga un ejemplo: “…para que haya sacramento no hace falta matar animales como lo dicen Wicleff y Lutero, pues si bien Cristo fue ofrecido y muerto una sola  vez en la cruz…deseó también ofrecerse muchas vedes bajo las especies del pan y del vino…para darnos fuerza como si Cristo se inmolara y muriera.”  (De sacramento Eucaristiae, IIII difficultas, fol. 52.)

 

2.-

  Bulla confirmationis et novae concessionis privilegiorum omnium ordinum mendicantium cum certis declarationibus, decretis et inhibitionibus S(ancti) D(omini) N(ostri) D(omini) Pii Pape V motu propio.

  Mexici, apud Antonium de Spinosa, anno 1568.

  (Grabado con una escena de la crucifixión en la que Jesucristo está acompañado por la Virgen María y San Juan Evangelista.

  En la pp. II: Grabado representando a San Agustín con una maqueta de iglesia en sus manos y pisando al diablo y a dos herejes.)

 

  ( (Pío V), Bula de confirmación y nueva concesión de todos los privilegios de las órdenes mendicantes con algunas declaraciones, decretos y restricciones (dada) por propia voluntad (“motu proprio”) por Nuestro Santo Señor el Señor Pío V,  en casa de Antonio de Espinosa, México 1568. )

 

    El cuerpo de este pequeño libro (26 pp.) consiste en la bula en forma de “motu proprio”, es decir, sin que mediara solicitud previa, emitida por el Papa Pío V en Roma el 15 de junio de 1567 (en el texto se da la fecha de acuerdo al viejo calendario romano: 17º kalendas iulii)) en la que se confirman los privilegios concedidos por anteriores pontífices (Alejandro VI, Julio II, Paulo III, Paulo IV) a las órdenes mendicantes (franciscanos, dominicos y agustinos) a fin de que realizaran su labor apostólica en el Nuevo Mundo. Su finalidad la resume una nota manuscrita a tinta hecha por algún usuario: “Bula de Santo (Pío) Quinto y Cédula Real para administrar los curatos los religiosos.” (p.26)

  Se trata de un documento dotado de validez jurídica estricta y de utilidad casi cotidiana, dada la necesidad de coordinar asuntos jurisdiccionales entre la configuración diocesana territorial organizada en torno a los obispos y la de las órdenes religiosas, de carácter extraterritorial. De ahí que el documento papal, redactado en latín jurídico, con gran precesión en los términos, lleve en sus márgenes indicaciones resumidas de índole práctica que funcionan a la manera de índices, por ejemplo: “Mendicantes in suis possunt praedicare ecclesiis absque aliqua contradictione” (“Los mendicantes pueden predicar en sus iglesias sin ninguna contradicción.” ) p. 11. Igualmente, la certeza jurídica queda confirmada por la cédula real de Felipe II (“Fecha en El Escorial a 21 días de septiembre de mil y quinientos y sesenta y siete años”),( p. 1), una amplia carta del Nuncio Apostólico en España, Juan Bautista Castagno (Castaneus), la declaración notariada de autenticidad del Cardenal Fray Miguel Bonello, dirigida al Procurador y Vicario General de la Orden de Predicadores, Fray Eustaquio Locatelli, así como la indicación de que el Arzobispo de México fue notificado y que el Presidente y Oidores de la Real Audiencia de México autorización que fuera impreso.

  Este libro tiene particular importancia, pues la historia de las relaciones entre la autoridad episcopal y las órdenes religiosas durante el virreinato, así como la referente al ejercicio del patronato regio concedido por los Papas, muestra las dificultades concretas de la aplicación de las bulas papales. Ésta se encontraba expuesta tanto a las interpretaciones de los teólogos y juristas como a las vicisitudes que presentaban las formas de ejercer la autoridad.

  Pío V, cuyo nombre de pila era Michele Ghislieri nació en Bosco (Milanesado) en 1504. En 1518 entró a la orden dominicana. Enseñó en Pavía y en 1551 fue nombrado Comisario de la Inquisición por el Papa Julio III. En 1557 comenzó su episcopado en Sutri y fue consultor de Paulo IV. Fue después obispo de Mondovi (Piamonte) y ahí comenzó a aplicar las reformas del Concilio de Trento. En 1566 fue elegido al papado a pesar de su resistencia. Durante su gestión organizó la curia de acuerdo a principios administrativos más modernos, publicó el catecismo, reformó el misal y aplicó la reforma a las órdenes religiosas. Manifestó en general un gran celo por la ortodoxia católica. Hizo saber a los príncipes católicos del riesgo que representaban los turcos y los apoyó en la manera que pudo hacerlo. A sus instancias se debió la victoria en Lepanto el 7 de octubre de 1571. Murió el 1 de mayo de 1572, fue beatificado por Clemente XI en 1672 y canonizado por Clemente XI en 1712.

 

3.-

   Paulo III, Bula Altitudo Divini Consilii, 1 junii 1537. Principia quaedam pastoralia curae animarum apud Indos ad fidem conversos definiuntur.

 

   (Paulo III, Bula Altitudo Divini Consilii, 1 de junio de 1537. Se definen algunos principios pastorales para la cura de almas entre los indios recién convertidos a la fe).

  (Ejemplar original de la época. Una de las copias hechas entonces.)

 

  El presente documento papal responde a ciertas dudas que los misioneros de los territorios americanos en proceso de evangelización le presentaron al Papa, sobre todo en relación con la celebración de los sacramentos y las fiestas litúrgicas. Igualmente, concede a los obispos, a causa de la enorme distancia entre el continente nuevo y Roma, facultades más amplias que las que tienen los prelados europeos, sobre todo en cuanto a la dispensa de ciertos impedimentos y la absolución de censuras eclesiásticas.

  Por lo que corresponde al sacramento del bautismo, sobre todo en orden al gran número que se presenta a su recepción, prescribe el Pontífice lo siguiente como requisitos indispensables: que  se bendiga el agua, que la exhortación y el exorcismo se haga sobre cada bautizado así como la unción con el crisma y con el óleo ce los catecúmenos y que los ritos de la sal  y la saliva, la vestidura blanca y la vela sólo se hagan a los dos o tres primeros. “El óleo de los catecúmenos pónganse sobre el corazón de los varones adultos y de los niños y las niñas; en el caso de las mujeres adultas pónganse en alguna parte que deje clara la modestia.”[1]

  Paulo III reduce el número de los días de abstinencia y ayuno dejando solamente las vigilias de Navidad y Resurrección y los viernes de cuaresma. Como fiestas de guardar y de abstención de “trabajos serviles” deja, además de los domingos, los días de Navidad, la Circuncisión (1 de enero), Epifanía, la Pascua, Ascensión, el día del “Corpus Christi” y Pentecostés, así como la Navidad, Anunciación, Purificación (2 de febrero), la “Asunción Gloriosa de la Madre de Dios la Virgen María” (15 de agosto) y el día de los Apóstoles San Pedro y San Pablo.

  Respecto al sacramento del matrimonio, el Papa concede que pueda celebrarse entre parientes por consanguinidad o afinidad dentro del tercer grado y, lo que resulta más importante y de mucho interés, “…aquellos que antes de acuerdo a sus costumbres tenían varias mujeres y no recuerden cuál fue la primera que tuvieron, una vez convertidos escojan de entre ellas a la que deseen y cásense con ella  mediante el consentimiento oral, como es la costumbre. Los que recuerden cuál fue la primera, dejando a las demás, cásense con ella.”

 

  (Nota: Esta bula está publicada en latín en: Josef Metzler, America Pontificia primi saeculi evangelizationis, 1493-1592. Documenta pontificia ex registris et minutis praesertim in Archivo Secreto Vaticano existentibus, Librería Editrice Vaticana, Città del Vaticano 1991, 361-364 (n. 83)).

 

4.

   Títulos de la Hazienda (sic) Sta. Inés y anexos en la jurisdicción de Zumpango.

  Tomo I : “Doc(umentos del) Nª 1 hasta (el) Nª 7. “

  Tomo 2:  “Doc(umentos del) Nª 6 hasta (el) Nª 13.”

 

  En el primero de estos dos volúmenes manuscritos se contienen los documentos fundacionales (escrituras) y aquellos que dan validez jurídica a los distintos cambios que sufrió la propiedad de la hacienda de Santa Inés, situada dentro de la jurisdicción civil de Zumpango. El segundo contiene otros documentos igualmente de validez jurídica que expresan el trabajo administrativo de la citada hacienda.

  Esta jurisdicción fue otorgada a la Compañía de Jesús durante la segunda ocasión en que ejerció el gobierno virreinal Don Luis de Velasco (hijo), Marqués de Salinas (1607 a 1611) y tenía como objeto ayudar al sostenimiento del Colegio de Tepotzotlán, fundado en 1602 para la preparación cultural y espiritual principalmente de jóvenes hijos de caciques indígenas.

  Los volúmenes aquí presentados son ejemplo del cuidado que se tenía en que todos los pasos de una institución estuviesen sustentados en documentación jurídica. Al mismo tiempo, testimonian la vinculación entre la producción agrícola y la educación, pues, de acuerdo a las costumbres y a la legislación española, no podía fundarse ninguna institución educativo si no tenía una base para su sostenimiento económico la cual, desde luego, estaba unida a la tierra y sus frutos.


 

[1] Oleum cathecumenorum ponatur super cor viri adulti, puerorum et puellarum; adultis vero mulieribus ponatur in illa parte, quam ratio pudicitiae demonstrabit.”