CONFIGURACIÓN DE LA EXPERIENCIA

 

Configuración del aspecto educativo

 

El fenómeno educativo contenido en la experiencia presentada en el capítulo anterior contiene, de entrada, dos elementos fundamentales: una problemática a cuya solución se pretende contribuir y los recursos que han de contribuir a la solución de la problemática.

 En el caso concreto de la experiencia que se analiza en este trabajo, la problemática a cuya solución se pretende contribuir prioritariamente es la de los estudiantes de origen hispano que no dominan el inglés, es decir, la experiencia está dirigida, en primerísimo lugar, a ese universo estudiantil. Los recursos que han de contribuir a la solución de la problemática son, también en primer lugar, los materiales educativos mexicanos, mismos que forman parte de programas más amplios y que cuentan con ciertos recursos audiovisuales e informáticos de apoyo. Dicho llanamente, los programas y materiales educativos mexicanos, muy especialmente la Telesecundaria, son contemplados en esta experiencia como elementos capaces de contribuir a la solución de la problemática de los estudiantes de origen hispano que no dominan el inglés. Hipotéticamente, se puede afirmar que si se ofrecieran de manera adecuada esos programas y materiales a los estudiantes mencionados se contribuiría a la solución de su problemática educativa.

 Sin embargo, la configuración de la experiencia no es tan simple. Si se tratara de estudiantes autodidactas que, independientemente de cualquier estructura educativa quisieran y pudieran resolver su problemática, bastaría con obtener los materiales y utilizarlos. Pero el asunto es mucho más complejo. En realidad, no se trata de estudiantes autodidactas e independientes de cualquier estructura educativa que pudieran resolver, por sí mismos, su problemática, sino de estudiantes insertos en una estructura educativa compleja que, además, en su mayoría, se encuentran fuera de su país y que se han incorporado a un sistema educativo distinto del de su país de origen que ofrece servicios educativos de manera casi generalizada en una lengua distinta a la propia.

 La problemática de los estudiantes de origen hispano a cuya solución se pretendía contribuir en la experiencia implica también pues, a los maestros directamente encargados de su educación formal.[1]

 Con la introducción de este nuevo factor, la experiencia va adquiriendo mayor complejidad ya que ahora son los maestros quienes han de buscar los programas que contribuyan a resolver la problemática educativa de ese universo de alumnos delimitado con anterioridad, con lo que tenemos ya tres elementos constitutivos de la experiencia: los alumnos, los programas educativos y los maestros.

 Pero, estos tres elementos, sin duda fundamentales, no configuran la experiencia en su totalidad, ya que para utilizar los programas y materiales mexicanos con estudiantes cuya lengua materna es el español y que no dominan el inglés, se requiere que los maestros conozcan los contenidos de esos materiales, el modelo pedagógico que los sustenta, su metodología y que formulen una propuesta pedagógica para su utilización en un contexto distinto de aquel para el que fueron creados. Hipotéticamente, de nuevo, ese conocimiento pudieran obtenerlo a partir de los propios materiales que suelen incluir libros para los maestros, pero, de hecho, este conocimiento lo adquirieron a través de cursos de capacitación ofrecidos por quienes los elaboraron y han acompañado su utilización en nuestro país.

 Así tenemos que, a pesar que en teoría, la intervención de capacitadores y acompañantes del proceso conducente a su utilización no sería indispensables en ciertas condiciones, en la experiencia objeto de este análisis fue un elemento que estuvo significativamente presente, por lo que se debe tener en cuenta como un elemento más que contribuye a configurar la experiencia.

Ahora bien, en distintos momentos, se vislumbró e incluso se rediseñaron algunos materiales con la finalidad de que pudieran ser utilizados directamente por los maestros de aula que trabajan con estudiantes hispanos que no dominan el inglés y que buscan, especialmente en el seno de los eventos de educación bilingüe y migrante, materiales que puedan apoyar su labor docente en puntos muy específicos.

 El proyecto de utilizar materiales educativos mexicanos dentro de ciertos programas educativos norteamericanos, sin embargo, no nació de los maestros antes mencionados sino de algunas autoridades de distritos escolares y de programas de educación bilingüe y migrante conscientes que la situación de los estudiantes hispanos deficientes en su dominio del inglés es compleja y que, por lo mismo, no puede ser resuelta de una manera espontánea de acuerdo con la iniciativa o creatividad de los maestros individuales, sino que requiere del diseño de proyectos.

 De ahí que otro de los factores importantes en la experiencia de la Telesecundaria en los Estados Unidos en concreto y del Programa de apoyo a las comunidades mexicanas así como a la educación bilingüe y migrante en el vecino país del norte, haya sido el de las autoridades educativas acabadas de mencionar, así como de autoridades de más alto nivel como autoridades encargadas de la adquisición del lenguaje o incluso de los Departamentos Estatales de Educación. Estas autoridades educativas, locales, regionales y estatales, conscientes de una problemática que requiere solución se abren al empleo de programas, materiales y otros recursos que puedan contribuir a la solución de esa problemática, a la capacitación de maestros, el diseño de propuestas pedagógicas para su utilización, así como al seguimiento y evaluación de los proyectos en operación. Al menos en algunas de estas autoridades, sin embargo, están en juego no sólo los factores estrictamente educativos que los mueven en el sentido antes indicado, sino que están en juego también factores de tipo político en cuanto, al menos algunos de ellos, dependen del voto ciudadano o de los miembros de los comités que tienen poder de decisión en materia educativa, ciudadanos y comités que, frecuentemente, no ven con buenos ojos este tipo de experiencias educativas.

 Estos dos últimos factores, los maestros y las autoridades educativas hicieron necesarios otros elementos que estuvieron presentes en la experiencia desde un principio y que hasta ahora no habían sido mencionados, tales como la promoción y difusión de los programas y materiales educativos mexicanos como capaces de contribuir a la solución de la problemática educativa de los estudiantes de origen hispano que no dominan el inglés, así como el ofrecimiento de la capacitación en el uso de los programas y la asesoría para su instrumentación, seguimiento y evaluación. Estos nuevos elementos involucran personal de diversas instancias educativas mexicanas: promotores, difusores y personal que conoce a fondo los programas y la programación educativa y que puede, por tanto, ofrecer la capacitación y la asesoría requerida y autoridades que den su visto bueno para este tipo de acciones, así como la utilización de materiales educativos mexicanos en otro país y la asignación de recursos humanos y financieros para ese cometido.

 Ahora bien, dada la formalidad de los proyectos y su carácter binacional esas autoridades mexicanas, junto con sus similares de los Estados Unidos llegaron a contemplar la necesidad de signar convenios de cooperación en que se definieran los términos en que se realizarían los proyectos y se determinaran los compromisos que cada una de las partes involucradas habría de cumplir.

 Dentro de estos convenios de cooperación, están presentes puntos legales como los derechos sobre los programas y los materiales, la posibilidad de comercialización o venta de los mismos, la necesidad de tener disponibles los materiales que se pudieran requerir, así como el personal para ofrecer la capacitación y la asesoría durante el desarrollo de las acciones.

 En todo lo relacionado con los materiales, la promoción, difusión, capacitación y asesoría se necesitan recursos financieros tanto mexicanos como norteamericanos que los hacen posibles y sin los cuales no es posible desarrollar las acciones de la manera más adecuada o simplemente no es posible realizarla en manera alguna.

 Finalmente, la experiencia no hubiera sido posible si no se hubiera contado con una instancia de coordinación del programa que tenía la responsabilidad del proyecto general

 Todo parece indicar que después del acercamiento a la experiencia buscando su configuración realizado hasta aquí, se han encontrado los elementos que le son esenciales: estudiantes (1), materiales (2), maestros (3), el proyecto pedagógico (4) acciones de capacitación y planeación (5), capacitadores y asesores (6)), acciones de promoción y difusión (7) y el personal que las lleve a cabo (8) y sus principales destinatarios: las autoridades educativas norteamericanas (9). Por otra parte, las autoridades mexicanas que apoyan los proyectos (10). Ambas, las autoridades norteamericanas y las mexicanas que legalizan las acciones con convenios de cooperación (11) y que apoyan el uso de recursos financieros materiales (12) y humanos en su realización, así como la instancia de Coordinación General (13).

 A estas alturas, parece conveniente hacer un ideograma de la configuración de la experiencia estructurando los 13 factores que la constituyen con el fin de visualizar su estructura y sus relaciones, así como sus funciones fundamentales.[2]

En esta figura aparecen todos los elementos que se fueron detectando en la búsqueda de los elementos que configuran la experiencia desde el punto de vista educativo, primer paso para proceder a su análisis.

Como se puede apreciar, en este aspecto de la experiencia aparecen 13 elementos que conforman un todo con dos partes bien delimitadas: al lado derecho, aquella que puede considerarse principal, en cuanto —como se señalaba al comenzar esta sección— teóricamente tiene la capacidad para operar con independencia de la parte administrativa, apenas con necesidad de contar con algún tipo de recursos financieros para la adquisición de los materiales y el pago de los maestros. De ahí que se puede afirmar que los cinco elementos que aparecen en la parte derecha de la figura, son los más esenciales a la experiencia: alumnos, maestros, materiales, proyecto pedagógico y recursos financieros, al grado que, de nuevo hipotéticamente, si se contara con los materiales pertinentes para los alumnos y con los maestros capaces de diseñar y ejecutar un proyecto pedagógico efectivo y eficaz y con los recursos financieros requeridos, bastaría para operar procesos educativos capaces de contribuir a la solución de la problemática de los estudiantes hispanos que no dominan el inglés en el vecino país del norte.

Sin embargo, la experiencia específica que es objeto de este análisis no llegó a ser tan simple, a pesar que en algunos contextos tendió hacia esa meta, sino que estuvo conformada por otros ocho elementos que se han encontrado en el sendero de búsqueda y que se han ubicado dentro de una estructura. Los elementos que estructuran esta parte de la experiencia se pueden descomponer de diferentes maneras: por la cercanía o lejanía con los elementos más determinantes que se acaban de mencionar; por el nivel jerárquico que tienen sus miembros ocupan en los organigramas o bien por nacionalidad. Puesto que el nivel de los personajes implicados tiene un carácter más bien político que educativo y que el enfoque de este análisis se ha querido concentrar en los aspectos más estrictamente educativos, la descomposición de esta parte de la estructura, se hará siguiendo la tercera manera mencionada: la cercanía o lejanía del proceso educativo mismo ya que además, como se verá en seguida, esta manera contiene a la segunda, es decir, la descomposición por nacionalidad.

En ese sentido, el primer elemento a considerar es el de las autoridades norteamericanas que, como se puede apreciar en la figura, están en relación con los maestros y, a través de ellos, con el proceso educativo en su conjunto; que destinan recursos financieros para la capacitación de los maestros, para la compra de los materiales y para los proyectos pedagógicos, que son los principales destinatarios de las acciones de promoción y difusión, que signan los convenios de cooperación y que, en último término, son quienes deciden que la experiencia se lleve a cabo. De paso, con este elemento de las autoridades norteamericanas, con los recursos financieros que ellas invierten y con los maestros, se tienen ya los principales elementos norteamericanos implicados en la experiencia.

Ahora bien, desde el punto de vista de los elementos mexicanos que participan en la configuración de la experiencia, se han mencionado ya los más fundamentales que son los alumnos y los materiales educativos. Después de ellos, se puede mencionar a los capacitadores y a los asesores que están en estrecha relación con los maestros, con los materiales, con los proyectos de capacitación y con los proyectos pedagógicos. Por otro lado, estos capacitadores y asesores mexicanos requieren recursos financieros que pueden provenir de los autoridades norteamericanas que pagan sus servicios específicos o de las autoridades mexicanas que, como parte de su sueldo, les piden este tipo de servicios, por lo que el papel de las autoridades mexicanas no se limita a pagar el salario de los capacitadores y asesores, sino que juega un rol importante en la autorización para que su personal desarrolle esas tareas, así como para el uso de los materiales educativos mexicanos y para la firma de los convenios de cooperación, lo que supone algún tipo de relación con las autoridades norteamericanas correspondientes.

De los trece elementos que configuran la experiencia desde el punto de vista educativo, sólo restan tres, que parecen ser los más lejanos del proceso educativo en cuanto tal: estos elementos son: los promotores y difusores de los materiales educativos mexicanos que deben haber elaborado su proyecto de promoción y difusión y, finalmente, la Coordinación General.

Los promotores y difusores son proveídos de recursos financieros por las autoridades educativas mexicanas para cumplir una tarea que está orientada, de manera prioritaria, a las autoridades educativas norteamericanas que han de tomar la decisión, en un momento dado, de utilizar los materiales mexicanos con el fin de solucionar la situación de los estudiantes hispanos que no dominan el inglés. Es evidente, que para llevar a cabo su labor, los promotores y difusores han de elaborar proyectos que puedan resultar convincentes, contar con la asignación de funciones de las autoridades correspondientes, así como con los recursos financieros necesarios..

Finalmente, la Coordinación General de la experiencia, que tiene como función fundamental la administración general de la experiencia. Mantiene una relación subordinada con autoridades mexicanas que le encomiendan esa tarea y una relación de gestión y coordinación con los agentes directamente involucrados en la marcha de la experiencia, tales como los promotores, difusores, capacitadores y asesores. Asimismo, mantiene una relación estrecha con las autoridades educativas norteamericanas y, en ciertas circunstancias, con el núcleo mismo de la experiencia que ya se ha señalado que está constituido por los alumnos, maestros, materiales y el proyecto pedagógico.

Se puede decir que con este recorrido por los distintos elementos que configuran la experiencia desde el punto de vista educativo en sus funciones y relaciones se tienen ya los elementos necesarios para proceder al análisis sistemático de la experiencia educativa de la Telesecundaria en los Estados Unidos de América. Sin embargo, dado que el enfoque propuesto no se limita al aspecto educativo de la experiencia sino que pretende incursionar también en su aspecto político, el siguiente paso de este capítulo ha de ser el buscar la configuración de la experiencia desde ese punto de vista.


 

[1] En el primer objetivo del Programa “Contribuir al éxito de los estudiantes hispanos, apoyando a los maestros bilingües con programas y materiales de Edusat, entre ellos los de la Telesecundaria, así como con los recursos de la Red de Informática Educativa (Red Escolar)” aparece con claridad la centralidad del papel de los maestros en los resultados de los estudiantes.

 

[2] Cfr. Configuración Provisional Educativa  y Anexo Análiisis Aspecto Educativo, Diagrama 1